Dejar de fumar en personas mayores

 Las prevalencia del tabaquismo disminuye con la edad pero es más probable que estos fumadores consuman mayores cantidades de cigarrillos, tengan el hábito muy cronificado y presenten mayores dificultades para dejar de fumar. A pesar de que las personas de edad avanzada son más susceptibles al daño provocado por el tabaco y que éste es uno de los factores pro-cancerígenos más importantes en este grupo de edad, a menudo es complicado transmitirles la urgencia de dejar de fumar y pocos son los pacientes que se atreven con un intento serio de cesación. Existen pocos estudios específicos para este grupo de edad, así como profesionales que quieran complicarse. Estaría sobradamente justificada la realización de una campaña sanitaria específica de concienciación y formación específica para profesionales sanitarios para ser más efectivos a la hora de ayudarles.

  Ayudar a dejar de fumar a personas mayores es difícil pero no imposible si empleamos programas conductuales multicomponente combinados con tratamiento farmacológico. 

  Varios factores juegan en nuestra contra y en la de nuestro paciente: 

1.- Largos años de hábito que han generado una gran dependencia: física, conductual y psicológica. 

2.- Creencias y aspectos socioculturales fuertemente arraigados

3.- Falta de percepción de los beneficios que se conseguirán al dejar de fumar al estas alturas de la vida. 

4.- Falta de motivación.

5.- Comorbilidades y politerapias farmacológicas típicas del anciano.

6.- Falta de interés de muchos profesionales sanitarios a la hora de trabajar con este tipo de pacientes (¿Para qué va a cambiar ahora? Qué disfrute lo que le queda…). 

 

¿Cómo podemos ayudar al paciente anciano a dejar de fumar?

 

  A la hora de abordar a estos pacientes hay que tener claro, y a la vez transmitirles a ellos, que el tabaquismo es una enfermedad y que vamos a trabajar por mejorar su calidad de vida. Dejar de fumar siempre va a tener beneficios, aunque lógicamente estos son mayores cuanto antes se abandone el consumo. Ayudar a que el fumador sea capaz de ver estos beneficios, guiarlo en la busca de la motivación adecuada y proporcionarle un tratamiento farmacológico adecuado son necesarios para culminar un tratamiento de deshabituación con éxito. 

Ayudar a ver los beneficios

  La intervención en cesación tabáquica en ancianos debe hacerse pensando en los beneficios reales a corto plazo, dejando a un lado los dudosos beneficios a largo plazo.  El abandono del hábito tabáquico en el anciano disminuye el riesgo de cáncer de una forma mucho más lenta que en un adulto (el riesgo en el mismo entre los fumadores y exfumadores durante cinco años). 

  Lo que sí podemos es asegurarle una gran mejora en la calidad de vida: menos enfermedades, menos visitas al médico, mayor facilidad para moverse, mayor capacidad respiratoria, mejor aspecto de la piel, mejores expectativas si debe someterse a alguna intervención quirúrgica, etc. Estos efectos son fácilmente observables por el paciente a las pocas semanas de dejar el tabaco. 

Ayudarles a adquirir habilidades

  El proceso debe realizarse poco a poco, con mucha calma y sin apurar los tiempos. Al principio del tratamiento una persona con un hábito tan arraigado probablemente se sienta incapaz de dejar de fumar definitivamente. Podremos ayudarlo a avanzar en autoeficacia con una reducción gradual del consumo, completando autorregistros, proporcionándole estrategias alternativas a la conducta de fumar y sobre todo teniendo paciencia: centrándonos en los pequeños avances y restando importancia a las dificultades que se vayan presentando. 

 

Ayudarles a encontrar sus motivos

  Encontrar buenos motivos para dejar de fumar a los 75 años no es tan sencillo ni obvio como cuando el fumador es una mujer embarazada o un padre con hijos pequeños. Cada caso es diferente y requiere cierta labor de investigación sobre la situación personal que vive el paciente y las características de su entorno (vivir sólo y sin el apoyo del entorno familiar es un factor de mal pronóstico).

que la persona esté sola es un factor de mal pronóstico.

  Me gusta recurrir a motivos del tipo:

  • “No quiero dejar a mi mujer viuda y sola a estas alturas de la vida”
  • “Ayudaré a mis hijos todo el tiempo que pueda”
  • “Haré todo lo posible por ver crecer a mis nietos”

  Otros buenos motivos con los que armarse en los pacientes de la tercera edad son la superación personal, la sensación de libertad por quitarse de encima la cadena del tabaco, el sentirse mejor con uno mismo o con más vitalidad. 

Acceso a tratamientos farmacológicos eficaces

  Suele haber reparos por parte de los prescriptores a la hora de pautar una terapia farmacológica en este grupo de pacientes. Aunque no existan contraindicaciones contraindicaciones suele haber una cautela injustificada a la hora de prescribir medicamentos de primera línea como vareniclina por la existencia de otros tratamientos farmacológicos (especialmente si éstos son psiquiátricos). El desconocimiento de las particularidades de estos fármacos por parte de muchos profesionales a menudo deja al paciente sin acceso a una terapia eficaz y segura. 

  Es el farmacéutico especializado en cesación tabáquica uno de los profesionales mejor formados y que mejor conoce estos fármacos, sus interacciones y cómo va a afectar el proceso cesación tabáquica al resto de medicamentos que pueda estar usando el paciente. Sin embargo la legislación española nos prohíbe prescribir vareniclina y debemos recurrir a profesionales con conocimientos a menudo mucho más vagos que los nuestros en busca de una firma.  En otros países lo farmacéuticos ya pueden prescribir vareniclina, esperemos que nuestro buen hacer profesional nos permita aquí desarrollar esas competencias en un futuro cercano. 

Referencias

-Becoña, E., Vázquez, F., Fuentes, M. C. y Lorenzo, M.C. (1999). Anxiety, affect, depression and cigarette consumption. Personality and Individual Differences, 26, 113-119.

-Becoña, E. (1994). Tratamiento del tabaquismo. En J.L. Graña (Ed.), Conductas adictivas: teoría, evaluación y tratamieno.

-Estudio Cooperativo Español de Hipertensión Arterial en el Anciano (ECEHA). Barcelona: Edipharma; 1996.

-Fernado L. Blazquez y Elisardo Becoña. Dejar de fumar en personas mayores. Psicología conduntual, Vol.5, Nº3, 1997 pp.445-465

-Indicadores Sanitarios. En: Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, ed. Geriatría XXI. Madrid: EDIMSA; Madrid. 2000. p. 85-125.

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